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TRAS MÁS DE DOS DÉCADAS DE NEGOCIACIONES

Argentina se quedó con las ganas: Aprobó el acuerdo Mercosur-UE, pero Uruguay le ganó la carrera por ser el primero

Con 69 votos a favor y solo 3 en contra, la Cámara Alta dio luz verde al histórico tratado comercial en una sesión maratónica de cuatro horas, en la que el oficialismo y gran parte de la oposición coincidieron en celebrar la apertura al mundo, aunque con matices sobre la preparación interna del país.

PorTendencia de noticias
26 feb, 2026 04:13 p. m. Actualizado: 26 feb, 2026 05:27 p. m. AR
Argentina se quedó con las ganas: Aprobó el acuerdo Mercosur-UE, pero Uruguay le ganó la carrera por ser el primero

El Senado de la Nación aprobó por amplia mayoría el Acuerdo Interino de Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, firmado en Asunción el 17 de enero pasado tras más de dos décadas de negociaciones, convirtiendo a la Argentina en el segundo país del bloque en ratificarlo —por detrás de Uruguay, que se adelantó en un trámite exprés— y abriendo un mercado de 450 millones de consumidores con eliminación progresiva de aranceles para productos clave como carne, miel, cítricos, biodiesel y vinos, aunque con salvaguardias para sectores sensibles y la necesidad de políticas complementarias para mitigar asimetrías.


La votación se realizó este jueves, en el marco de la penúltima sesión extraordinaria. Los tres rechazos correspondieron a Eduardo “Wado” de Pedro, Juliana di Tullio y Cristina López. Mientras los tres senadores tucumanos, Beatriz Ávila, Sandra Mendoza y Juan Manzur, avalaron la norma.


El acuerdo, compuesto por 23 capítulos, busca crear un marco previsible para impulsar el comercio bilateral, reducir barreras arancelarias y no arancelarias, integrar cadenas de valor globales y fomentar inversiones que eleven la competitividad y el crecimiento económico. Establece una zona de libre comercio transitoria que entra en vigor progresivamente, con plazos de hasta 15 años para productos sensibles y mecanismos de revisión para acelerar desgravaciones cuando las condiciones lo permitan.


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El debate fue abierto por el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Francisco Paoltroni, quien lo calificó como “ha llegado el día de tan ansiado momento para nuestro país y la región” tras 25 años de negociaciones. Destacó que representa “un camino al desarrollo definitivo de nuestra República y sobre todo del interior profundo, eternamente postergado”, con oportunidades enormes para hidrocarburos, minería (especialmente litio y cobre sin aranceles), ganadería, agricultura y biodiésel. “Todas las economías regionales” se beneficiarían del acceso a “450 millones de habitantes, con aranceles 0”, afirmó, y vinculó el tratado a otras reformas como la modernización laboral y la de glaciares para potenciar el crecimiento.


Desde el interbloque Popular, Jorge “Coqui” Capitanich anunció el acompañamiento con observaciones y propuso crear una comisión bicameral de seguimiento. Subrayó que el “Mercosur se fortalece a través de esta alianza estratégica”, pero advirtió sobre la necesidad de una política industrial activa para compensar sectores perjudicados y apoyar a las PyMEs en su competitividad externa.


Pablo Cervi (La Libertad Avanza) celebró la alineación con la apertura al mundo impulsada por el presidente Javier Milei y contrastó la cobertura comercial argentina con la de Chile.


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Francisco Paoltroni fue el miembro informante del oficialismo.


Maximiliano Abad (UCR) lo consideró “uno de los acuerdos más importantes en la historia del Mercosur”, una “ventana de oportunidades” en un mundo complejo, pero alertó que para ganar se requiere fortalecer instituciones, infraestructura, educación e innovación. Eduardo Vischi, jefe del bloque radical, valoró el impacto positivo del Mercosur, pero reclamó resolver asimetrías internas y externas, evitando la primarización y promoviendo una apertura inteligente.


En la recta final, José Mayans criticó el tratamiento acelerado y la falta de profundidad, señalando que “esto no es la panacea” y que faltaron medidas como fondos de reconversión para PyMEs o cláusulas protectoras, como las exigidas por Brasil en litio. Patricia Bullrich cerró ironizando sobre el “tratamiento exprés que lleva 26 años” y celebró el cambio de una lógica proteccionista a una de prosperidad global, donde “el comercio es la manera más importante donde crecen los pueblos”.


Entre los beneficios concretos destacan la eliminación inmediata de aranceles para pesca clave, reconocimiento de indicaciones geográficas para vinos argentinos, y acceso preferencial para langostinos, calamares, merluza, miel y cítricos. El pacto incluye compromisos con derechos humanos, Agenda 2030, Acuerdo de París y mecanismos bilaterales de resolución de disputas, aunque persisten exclusiones y plazos para adaptación industrial.


Con esta ratificación, Argentina avanza en su inserción global, pero el adelanto uruguayo dejó un sabor agridulce en el oficialismo, que había intentado —sin éxito— acortar el debate para primerear. El tratado aguarda ahora la revisión del Tribunal de Justicia de la UE para su plena vigencia.

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